lunes, enero 01, 2007

LA SOMBRA DEL VIENTO o CORÍN TELLADO meets SAX ROHMER (y II)

3. Estilo.

El estilo de Carlos Ruiz Zafón es, como se dice ahora "sencillo y directo", lo que traducido en cristiana lengua significa que sabe veinte palabras, diez verbos, y sus textos son simples variables combinatorias entre los mismos. Hay quien se llena la boca hablando de "las audaces metáforas de Carlos Ruiz Zafón", y ello sería cierto si no fuera por dos pequeños detalles: 1) que usa las metáforas sólo para describir fenómenos meteorológicos o atmosféricos (lluvia, niebla, los rayos del sol...), y 2) que todas sus metáforas son del jaez de "Un vapor de cobre se elevaba de las calles" (la niebla), "Hilos de cobre se colaban por las rendijas de la ventana" (rayos del sol), "en hilos cobrizos se deshacían las nubes" (la lluvia), y así todo es de cobre, cobrizo, cúprico o de cupro-níquel, de tal manera que no parece sino que el señor Ruiz Zafón lo ve todo a traves de una moneda de peseta de las antiguas. Fuera de estas veleidades más propias del METEOSAT que de un escritor digno, ningún rasgo de estilo hay. Tal vez un abuso de la frase corta y del párrafo minúsculo, vicio sin duda heredado de su profesión como guionista de televisión en E.E.U.U. (modestamente, Zafón indica que de sus guiones sólo salvaría unos tres o cuatro, y que el resto le parecen muy malos. No se preocupe, señor Zafón, yo le aseguro que incluso ellos no podrán ser peores que su novela), y ello hace que buena parte del libro parezca más un bosquejo de guión, con acotaciones al estilo "Entra Fulano" o "Se va Mengano", que un texto retóricamente trabado.

Así mismo, tiene graves fallos de modalización en la voz narradora. Veamos, la novela la narra Daniel Sempere en primera persona, y en ello no hay ningún problema... hasta que en la novela se empiezan a intercalar los relatos sobre la vida de Julián. Entonces, la novela pasa a estar narrada en tercera persona (es decir, el narrador está fuera de la historia). Pase que el autor nos crea tan lerdos que esas historias insertas nos las añada en cursiva, no vaya a ser que no nos enteremos de que es una historia contada por un personaje secundario, pero que en esas historias se incluyan acontecimientos que dichos personajes NO HAN PODIDO conocer, es decir, que siendo narradores testigos se comporten como narradores omniscientes, eso tiene un sólo nombre: chapuza.
Y para rematarla, la historia más larga de éstas, las memorias de Nuria Monfort, no se sabe por qué motivo, están contadas en primera persona y sin usar las cursivas. ¿Tal vez porque forman capítulo aparte? No deja de ser una incoherencia grave con el estilo gráfico y modal adoptado por el autor para testimonios anteriores. Añádase que las antedichas memorias llegan a contar sucesos acaecidos en el año 1955, cuando Nuria muere (y Daniel las lee) en 1954, y está todo dicho.

4. Argumento y trama.
Sempere Sr. lleva a Sempere Jr. al Cementerio de los Libros Olvidados como rito iniciático. Resulta que el tal cementerio es un reducto secretísimo y misteriosísimo mantenido por la desconocida secta de "Los libreros de viejo" (que como todo el mundo sabe, se reúnen nocturnales como murciélagos o carbonarios), y en la que almacenan todos los libros olvidados de los lectores y las imprentas para que no se pierdan (imagínense la de libros de César Vidal, Pío Moa o Ana Rosa Quintana que irá a parar allí con el correr de los años). De lo cual se deduce que los libros buenos los venden; de lo que se deduce que en ese edificio sólo guardan ejemplares de José Luis Martin Vigil, Jose María Gironella o Azorín; de lo que se sigue que en la España de posguerra los libreros de viejo nadaban en oro para poder mantener un edificio completo dedicado a guardar tomitos que nadie quiere; de lo que se concluye que para el autor, los libreros son a la sociedad lo que SPECTRA a James Bond.

El rito iniciático obliga a que Jr. escoja un libro, así al azar, como regalo, y que debe ser suyo, personal e intransferible, y debe mimarlo y quererlo como a los amigos que no mantiene o la novia que le falta. Por supuesto, que para qué leches darle tiempo a mirar las baldas, sino obligarle a que escoja a la carrera, que seguro que el azar le deparará un libro hermoso y digno de su aprecio. Y Sempere hijo da con LA SOMBRA DEL VIENTO, libro escrito por Julian Carax (¿han visto?, el libro dentro de sí mismo, ¡qué modernidad, qué artificio!... lástima que Cervantes y Mateo Alemán se le adelantaran a Carlos Ruiz Zafón por cinco siglos). Reconozco que ahí Daniel Sempere tiene suerte, porque bien pudiera haber dado con EL PERIQUILLO SARNIENTO, de Fernández de Lizardi, o el DON JUAN, de Zorrilla, torturas las más crueles que un ser humano puede soportar.

Daniel Sempere hijo se queda fascinado por el libro, y decide buscar más libros del mismo autor, para darse de bruces con un misterio gordo gordísimo, y es que Julián Carax escribió poco, se vendió mal y se conservó peor, y por tanto es dificilísimo hallar ejemplares suyos. Y aquí se acaba la (poca) lógica del argumento y comienzan los dislates.

Para empezar, El Cementerio de los Libros Olvidados, que es un sitio secretísimo (recordemos) está guardada por un anciano encorvado que además le abre la puerta al primero que llama (Daniel Sempere entra sin problemas con su novia, y más adelante, en la novela, ésta vuelve al mismo sitio para saber si Daniel anda por ahí), así que para qué tanto rito y misterio y nocturnidad y alharacas. En dicho edificio los libreros guardan lo mismo libros justamente olvidados de la historia que incunables y primeras ediciones (si ellos mismos no venden los bocados más suculentos para sus negocios, ¿de qué viven? ¿del contrabando?). La novela (y todas las demás de Julián Carax) atrapan inmediatamente a quien las lee, provocándole una suerte de epifanía, y sin embargo, apenas se venden (se ve que, o se tiene vida social, o se lee a Julián Carax, pero ambas condiciones no pueden darse en una misma persona); Sempere padre exhorta a su hijo Daniel a que cuide ese libro y no lo pierda de vista nunca... y lo primero que hace Daniel es leérselo a la ciega Clara y después regalárselo al padre de ella, en el primero de sus brillantes juegos de lógica que tanta coherencia aportan al desarrollo de la novela. Clara, como ya se ha dicho, pasa de Daniel y da en refocilarse con su señor profesor de música (que tiene la misma edad que ella), aunque jamás tocará bien el piano (siempre es difícil enseñar a una ciega a seguir partituras, sobre todo porque la ONCE tiene la desconsideración de no existir por aquellas fechas). Hay lío, el novio de la ciega cruje a bofetadas a Sempere junior, el cual sale a la calle malherido y bien baqueteado, traba conocimiento con un mendigo mugroso, y lo convierte en ayudante de la librería de su padre. Entre medias hay un señor llamado Laín Coubert, que tiene la cara quemada, que quiere comprarle el libro a Daniel, y él se niega, aunque no haya tenido reparos en regalárselo a un librero rival (el padre de Clara) que babea por el dicho libro, a lo que el tal Coubert miró al soslayo, fuese y no hubo nada. Este fair play de Coubert es tanto más notorio teniendo en cuenta que lo que pretende es quemar los libros de Julián Carax, y que en el pasado no tuvo reparos en quemar un almacén entero de libros, llevando a la ruina a una editorial, de paso. Pero se ve que Daniel lo pilla en el día bueno y éste, en lugar de chamuscar a Clara y compañía, se limita a desaparecer entre las sombras como El Fantasma de la Ópera (del cual Coubert copia el spleen y la estética). Fin del prólogo.

El nudo de la novela ocupa la mayor extensión de la misma, y transcurre entre los años 53 y, sobre todo, 54. Daniel ya tiene 17 años, y ahora sabemos que tiene un gran amigo desde la infancia (al que no ve desde antes del prólogo, en el que tenía 12... amistad probada, sin duda) y éste amigo tiene una hermana, a la que Daniel no soporta. Nuestro protagonista está decidido a saber más cosas de Julián Carax, con la inestimable ayuda del discretísimo Fermín. Como no tiene ni repajolera idea de por dónde empezar, decide preguntarle a Isaac, el portero del Cementerio ya que, según el brillante razonamiento de Daniel, todo portero de biblioteca se sabe al dedillo todas las referencias biobibliográficas de TODOS los autores almacenados, que es como decir que un ordenanza de la NASA es un experto en tecnología de satélites. Y, ¡oh, casualidad abracadabrante!, resulta que la hija de Isaac, Nuria Monfort, trabajaba en la editorial que publicaba a Carax y además era una mezcla de amiga/agente literaria del mismo. Tan sólo está el problema de que Nuria no se habla con su padre, y por eso Daniel, brillante estratega, lo primero que hace es irse a casa de la Nurieta (porque el padre y ella no se hablan desde hace años, pero ello no impide que él sepa su dirección) y decir que viene de parte del mismo. Y Nuria, como hace todo el mundo que recibe recomendados de parte de alguien a quien odia, decide darle toda la información que tiene. ¡A eso se le llama llegar y besar el santo! Daniel interroga a Nuria Monfort (e intante tirarse el lance con ella porque, según parece creer Daniel Sempere, si una mujer habla con él bien puede también acostarse con él, en otro destello de su brillante inteligencia). Nuria le da la dirección del padre de Julián Carax (y de paso nos dice que su marido está en la cárcel y tal y pascual, y qué dura es la posguerra para una mujer sola y desamparada en la vida, aunque está avejentada y hermosa al mismo tiempo, no trabaja y nunca ha dejado de ser pobre pero tiene dinero para mantenerse... ¿ustedes lo entienden? Yo tampoco)

Daniel, que en toda la novela no deja de definirse como un pobre diablo ni muy guapo ni muy listo (de lo primero no hay constancia, pero de lo segundo ya nos va dejando sobradas pruebas) desarrolla de repente un encanto apabullante que lo lleva a engatusar a una portera para que le deje ver el piso vacío y abandonado de la familia Carax (recordemos, un piso abandonado cuando en los años 40 la falta de vivienda ahogaba a muchas familias españolas). Eso sí, esta vez Sempere Jr. no asalta sexualmente a la portera, cosa que la sensibilidad de los lectores agradece. De aquí pasa a un bufete de abogados, o mejor dicho, de abogado, porque sólo hay uno, a medio arruinar, y que, cómo no, entre col y col, lechuga, es decir, que de paso que proporciona información sobre la familia Carax divaga sobre las salutíferas propiedades del cotidiano folleteo -previo pago- con fembras placenteras.

Ésta es la mecánica narrativa que se repetirá durante toda la novela: Daniel Sempere encuentra a un testigo que le cuenta muchas cosas, y le remite a otro, que le cuenta otras muchas, que le remite a otro, que le cuenta muchas cosas, y le remite a otro que... Quiere la buena fortuna que, a pesar de que la historia de Carax transcurra en los albores de la Guerra Civil, y varios de los implicados pudiesen pasar por rojos, todos viven sin problemas en Barcelona y a pocas calles de distancia entre sí. Si tenemos en cuenta que al villano, inspector Fumero, se le describe como alguien que lleva años intentando vengarse de Julián Carax y de sus amigos, que planifica sus actos con la meticulosidad de un jugador de ajedrez, y que "tiende su tela como una araña" y luego esperar a que su presa caiga, no se explica que lleve 15 años in albis y que venga un crío de 17 y descubra todo el pastel... a no ser que la treta de Fumero (treta muy hispana) sea sentarse a esperar que venga un bobo y haga todo el trabajo (y si para eso hace falta esperar quince años, pues se espera, que para algo el villano es funcionario público).

Según vamos conociendo la vida de Julián Carax (a quien se nos muestra como alguien dotado de un gran magnetismo personal, aunque jamás se nos dice por qué) más se despeña la novela por el escarpado terreno del folletín barato. Hijo ilegítimo, rechazado y maltratado por su padre putativo (quien, de modo doblemente inexplicable, no sólo repudia a su mujer por su embarazo extramatrimonial cuando YA SABÍA al contraer matrimonio que ella estaba embarazada y no de él, sino que, años después de haberle perdido la pista a ese hijo del pecado, se vuelve súbitamente padre amantísimo y bondadoso que ayuda a Nuria Monfort por ser amiga de ese retoño a quien tanto mal hizo y al que tanto añorará después), Carax es apadrinado por un rico industrial, al que divierte el "desparpajo" del chicuelo (por más que ese desparpajo consista en ser un criajo maleducado), y a resultas de tan inopinado padrinazgo es admitido en un colegio de gente bien. Allí hara varios amigos (tres, en concreto), de los cuales dos le ayudarán durante toda su vida (sin que Carax jamás haga nada por corresponderles la amistad en igual medida), se enemistará con otro y se ganará el odio mortal de un cuarto camarada, el tal Fumero. ¿Y cual es la tragedia de Carax? Que se enamora de la hija del rico industrial, hermana de uno de sus amigos a la que, cómo no, se lleva al catre (porque en esta novela todo el mundo tiene las hormonas revolucionadas), ganándose la enemistad del rico empresario, que resulta que era su padre biológico; la de su tercer amigo, que es hijo del empresario y por tanto viene a ser hermanastro y cuñado de Carax; y el odio mortal de Fumero, enamorado de la susodicha niña, más que nada porque parece ser la única mujer que en vida ha conocido el tal inspector. La chica queda embarazada, el padre la encierra, el hermano se amohína, Julián se larga a París y Fumero mata a sus propios padres (porque es muy malo).

Todo esto se entrevera con la propia vida sentimental de Daniel Sempere, el cual decide enamorarse de la hermana que odia de aquel amigo del alma al que nunca ve. Esa hermana, Bea, que tampoco traga a Daniel Sempere, se reencuentra con él pasados varios años y, aunque él se muestra igual de grosero que en el pasado, ella parece decidir de repente que es el hombre de su vida y así no pasará más de un día y ella ya le está confesando a Daniel que "te amo, te adoro y te compro un loro". Bien es cierto que puestos a escoger, no hay comparación entre ayuntarse con Daniel y quedarse en Barcelona, o irse con su novio alférez a vivir a El Ferrol del Caudillo (que en la novela todavía se llama Ferrol a secas, como en los dichosos tiempos de la República), aunque sea el novio de muy buena familia (porque en España siempre fue particularmente apreciado el rancio abolengo de la nobleza ferrolana, que nunca hubo, dicho sea de paso). Daniel la conquistará por el siempre efectivo procedimiento de invitarla a tomar café con patatas bravas (combinación que llenaría de espanto a Ferrán Adriá) y llevándola al Cementerio de los Libros Olvidados, que a este paso va a recibir más visitas al año que el Museo del Prado. Casualmente, la antigua casa del amor juvenil de Julián Carax es propiedad del padre de Bea, y ésta la usa como casa de citas para dedicarse al carnal trato con sus amantes ocasionales (todos sabemos que la española media de 1940 estaba muy liberada sexualmente). Como de esos polvos vienen estos lodos, Bea también queda embarazada, su padre la encierra, el hermano se amohína y Fumero sigue dando la tabarra de fondo.

¿Se fijan qué analogías entre la historia de Daniel y Julián? Pues no las hay, porque quitando la desafortunada tendencia a pegar el braguetazo de ambos, Daniel no es odiado por su padre, ni Carax es huérfano de madre, ni Daniel va a colegio de pago, ni Carax es librero, ni Daniel escritor, ni éste se tiene que fugar a París, y, sobre todo, Daniel no ha preñado a su hermana, y su problema con el padre de Bea no va más allá de un desflore no bien recibido.
Entremedias, Fumero decide matar a Nuria Monfort, quien ha aprovechado para escribir en apenas dos días unas memorias que tienen en torno a 100 páginas de extensión (si es que el estar desocupada da para mucho); de hecho, dan para tanto que Nuria Monfort muere asesinada en 1954 a manos de Fumero, pero las memorias, que redondean y rematan la historia de Julián Carax, llegan a contar sucesos acaecidos en... ¡1955! Julián, aposentado en París (Francia), amortigua la añoranza tocando el piano en un prostíbulo parisino (nada mejor que llorar por la amada rodeado de furcias en deshabillé). Mientras, en Barcelona (España), su hermanastra embarazada y su hijo mueren durante el parto, el padre y al mismo tiempo suegro de Julián entierra a la hija y al bebé en el sótano, supuestamente para no dar a conocer el escándalo, pero sin embargo ordena crear toda una tumba de granito en dicha dependencia, que a todo esto también servía de bodega. Ya estoy viendo la escena:

Criado: ¿El Señor tomará vino con la cena?
Señor: Tomaré un Chateau Nablis del 21.
Criado: ¿El que está en la quinta botillería a la derecha de la tumba secreta de su hija?
Señor: Ése mismo.

De paso, aprovechamos para saber que Nuria Monfort viaja a París para llegar a un acuerdo de publicación con Julián (el que nunca vende un libro pero al que nunca le falta quien le publique algo), se beneficia repetidas veces al sufrido apátrida, vuelve a España y se entera de que las ediciones de Julián las sufraga Miquel Monfort, amigo de la infancia de Carax y que se siente muy culpable no se sabe bien de qué, y que le publica a modo de desagravio (¿tan malas son las novelas que el darlas a conocer sirve de penitencia?), y entre libro y libro conoce los placeres de la carne en brazos de Nuria y se casan. Julián vuelve a España (porque en la España de los años 40 un español exiliado por razones poco claras y buscado por la policía cruzaba la frontera sin problemas y sin despertar la menor sospecha). Posteriormente Miquel se sacrificará en pro de su amigo Julián Carax, al empeñarse en un tiroteo con la policía con la documentación de su amigo encima, para que cuando muera acribillado crean que quien ha muerto es Julián. Este Miquel, parejo a Daniel Sempere en inteligencia, no parece caer en la cuenta de que Fumero, ya hecho inspector, fue amigo de infancia de ambos y los conoce perfectamente, así que el camelo no cuela. A cambio, Carax, como buen amigo que es, pasa a ocupar su identidad, vivir de incógnito en su piso, y dejarse querer por Nuria. ¡Olé la amistad bien entendida! Fumero, mientras tanto, que se muere de ganas de matar a Julián, sabe que a) Nuria Monfort y su marido han dado refugio a Julián al volver éste a España; b) que el Julián enterrado no es tal, sino Miquel Monfort, c) que Nuria sigue viviendo en su piso con alguien que dice ser su marido muerto, d) que Nuria propala a los cuatro vientos que su marido está en la cárcel. Y sin embargo se queda quieto durante una década y media a ver si viene un tal Daniel Sempere y le desembrolla el enigma. ¿Y éste es el estratega? ¿Ésta es la araña que tiende su tela? ¡El temible Fumero es un ceporro, más tonto que Abundio, el que fue a la vendimia y se llevó uvas para merendar!

Julián Carax no tarda en enterarse del destino aciago de su amada, aunque, caritativamente, nadie le dice que la muerta más que novia, era hermana, y así, imbuyéndose de un autodesprecio súbito decide castigarsea sí mismo dedicándose a buscar y quemar todos los ejemplares de sus libros. Lo primero que hace es prenderle fuego al almacén de la editorial donde trabaja Nuria Monfort, haciendo quebrar la empresa, desempleando a Nuria y desfigurándose él la cara en el proceso (la influencia de la lógica formal Semperil es patente). Sí, lo han adivinado, Laín Coubert es Julián Carax.

¡TRAS QUINIENTAS PÁGINAS, LLEGA EL TREMEBUNDO DESENLACE! En el abandonado palacete de los Aldaya (la familia destrozada por Julián) se refugia Bea, embarazada, Daniel va a buscarla; Julián Carax anda por ahí, no se sabe muy bien por qué, y Fumero llega a continuación, súbitamente inspirado por el Espíritu Santo sobre el paradero de Julián. Como es el desenlace, y es dramático, es de noche, y hay lluvia, y tormenta, y rayos. Fumero hiere a Daniel de un disparo. De repente aparece Julián Carax, que entretanto se ha convertido en Hulk (¡Julián destrozar! ¡Julian romper!), le aplasta la cabeza a uno de los policías que acompaña a Fumero, coje a éste, lo levanta en vilo, lo lanza por los aires y... ¡lo ensarta en el brazo extendido de un ángel de piedra que adornaba el jardín! (y que levante la mano a quien esta muerte le recuerde la del cura en BRAINDEAD). Bea llora mucho sobre Daniel, y Julián desaparece en las sombras mientras musita: "Llamadme... Darkman... digo, Carax."

Daniel se recupera, se casa con Bea, tienen una vida feliz, tienen hijos y nietos, y en 1975 un anciano Daniel lleva a su nieto a el Cementerio de los Libros Olvidados... Claro que, si Daniel tiene 17 años en 1954, se casa en 1955 con dieciocho, en 1975 tiene 38 años... así que difícilmente va a ser abuelo de nada...

Con este último disparate, finaliza LA SOMBRA DEL VIENTO.

Título alternativo: LE SOBRAN LOS LERDOS (todos los personajes, vaya)

28 Comments:

At 8:16 p. m., enero 01, 2007, Anonymous DwightFry said...

Reconozco que ahí Daniel Sempere tiene suerte, porque bien pudiera haber dado con EL PERIQUILLO SARNIENTO, de Fernández de Lizardi, o el DON JUAN, de Zorrilla, torturas las más crueles que un ser humano puede soportar.

Esto... meloxplique? :P

Mientras, en Barcelona (España), su hermanastra embarazada y su hijo mueren durante el parto, el padre y al mismo tiempo suegro de Julián entierra a la hija y al bebé en el sótano, supuestamente para no dar a conocer el escándalo

¿Esto no es de "El conde de Montecristo"? ¡Parece mentira que se te haya escapado un plagio!

 
At 9:04 p. m., enero 01, 2007, Blogger Wannabegafapasta said...

1) Que sí, Dwight, que por más que porfíes DON JUAN es una obra de teatro de las peores que en este país se han parido (bueno, hasta que llegaron Pemán, Alejandro Casona y Cristina Fernández Cubas, y es que "Otro vendrá que bueno me hará"), un bodriete ripioso que contiene joyas como: "Vos y yo somos dos/ voto a briós" o "¡Cuán gritan estos malditos!/ Pero mal rayo me parta/ si en acabando esta carta/ no pagan caros sus gritos", y efectivamente, ni pagan caros sus gritos ni le parte rayo alguno.

2) Hmmm... bueno, puestos a buscar madres enterradas con sus hijos también nos podemos ir a EL MONJE de Matthew G. Lewis. Además, Dumas tuvo el buen gusto de enterrar a sus respectivos personajes en un jardín, y no ponerlos entre botellas de "Pazo do Ribeiro" :PP

 
At 10:40 a. m., enero 03, 2007, Blogger Jose said...

A mi me gustó la novela. Hay gente que no tiene la necesidad de leer para encontrar las mejores metáforas, y eso hay que respetarlo. Y es que creo que hay que disfrutar de muchas sombras del viento antes de poder apreciar rayuelas y cien años de soledades.

De todas maneras la crítica me ha gustado mucho. No sólo es entretenida sinó que además me ha hecho darme cuenta de cosas interesantes que no había pensado al leer el libro.

 
At 5:01 p. m., enero 03, 2007, Anonymous Anónimo said...

Ay, si la envidia fuera tiña. Sorprende la rabia y la amargura de algún donnadie babeando su cabreo en un rincón perdido de internet porque le duele el éxito ajeno. Lo bueno de los blogs es que permite a mediocres endiosarse y berrear al mundo. Leer "críticas" así le hace a uno reflexionar de las miserias del espítu. Pedantería, envidia y mala leche. Debe ser usted alguien muy infeliz para dedicar tanto tiempo y esfuerzo en poner a parir algo. Bienvenido al club de los mediocres que nos paseamos por internet para hacer discursos y darnos aires de sabios, porque ni Dios nos hace caso y a nadie le importa una mierda lo que decimos o hacemos, pero frente a una pantalla de ordenador se nota menos. Lo digo con conocimiento de causa porque yo hago lo mismo y también he participado en estos "foros" y blogs poniendo a parir a zafón, a perez reverte o a cualquiera que haya triunfado porque ya me gustaría a mi lograr una millonésima parte de lo que han logrado ellos. Que se jodan. El precio que pagan es que cretinos como usted y yo colguemos tésis doctorales diciendo que son abyectos. Mi madre me da la razón y supongo que la suya también se la da a usted, porque donde este una madre...

 
At 5:15 p. m., enero 05, 2007, Blogger Wannabegafapasta said...

¡Válgame, Sr. Usuario Anónimo, y qué de sentencias y sabiduría enristra usted como chorizos en tan pocas frases! Asegúrole yo que si así como están de juntas lo estuviesen de razonadas, que yo dejaría de hacer críticas y correría raudo y veloz a donde viva el bueno de Ruiz Zafón a cantarle perennemente sus virtudes.

¿Y cómo no hacerle caso a Vd. que comienza un texto propio con un refrán? Y por más que vox populi, vox dei , que diría Alcuino, comenzar un razonamiento propio tomando del común ajeno las sentencias denota, si no pobreza de espíritu, al menos indolencia o pereza.

Achaca Vd. no sé qué pecadillos de amarguras y rabias a un quídam "donnadie", sin duda tan poca cosa que el "Don" se lo junta al pronombre, como si no fuese título de respeto y sí hoja de rábano. Yo le garantizo que el diagnóstico es acertado, porque no hay mejor médico que uno mismo, y así usted sabrá de qué defectos está aquejado el espíritu de Vd, que debe ser más Nadie que Ulises, a tenor de lo mal que se explica.

Lo que yo ya no puedo adivinar es qué éxito desea atacar Vd. ¿El mío? O no le hay, y entonces se equivoca Vd. en mugir por estos pagos, o sí le hay, y entonces me envidia Vd., cosa que me pesa, porque decía Ercilla que [...] no es el vencedor más estimado/ de aquello en que el vencido es reputado , y aunque envidiarme es testimoniar que yo he vencido el alma de Vd., pues Vd. es un "donnadie", de ello se deduce que poca estima obtendré yo de su vencimiento.

Prosigue Vd. sus brillantes razonamientos ensalzando los blogs en general, cosa que tiene que ver con la crítica particular de LA SOMBRA DEL VIENTO como un huevo con una castaña, por más que, aunque no venga a cuento, es correcto cuanto dice. Sin blog como éste modestísimo, ¿dónde berrearía Vd.? ¿En los parques, por las calles, en las azoteas, cual Fermín Romero de Torres?

Pero, ¡tate, tate, folloncico! ¡Resulta que leyendo blogs usted reflexiona sobre las miserias de espíritu! ¡Oh, alma bienaventurada, tan simple que yo diría que es de cántaro, si no fuera ello ofensa para los honrados cántaros que en el mundo han sido! Tardó San Agustín décadas en caer en esas mismas reflexiones, ¿y Vd. lo logra leyendo un blog? Dígame, ¿también habla usted con los pajarillos y los animales del monte? Lo pregunto porque, como bien dijo antes, sin blog no podría Vd. vociferar muy a su sabor, ya que ni Dios nos hace caso y a nadie le importa una mierda lo que decimos o hacemos, pero frente a una pantalla de ordenador se nota menos ¡He ahí la madre del Cordero! Que nadie le toma en cuenta, y por eso me tiene envidia.

¿Y por qué nadie le toma en cuenta, pobreto de mis entretelas? Si Vd. participa en foros y blogs, ¿he de ser yo el único desdichado que le responda entre todos los desdichados entre todos los otros que le han sufrido?

¡Ah, no, que dice Vd. que su madre le da la razón! Y dígame, ¿también le sigue llevando leche caliente y galletitas antes de acostarse, le arropa bien, le da un besito de buenas noches y le canta eso de "Cuatro esquinitas tiene mi cama..."? ¡Qué santa es su madre, dedicada devotamente a una vida de servicio y sacrificio familiar, y sobre todo, dedicada a prestarle atención a Vd., sacrificio el más duro que cualquier persona, aunque sea una madre, y aunque sea la madre de Vd., podría
hacer jamás.

Ya ve, yo, ni ese consuelo tengo. Tuve la funesta manía de emanciparme como corresponde a todo adulto con la mente bien formada.

 
At 5:44 p. m., enero 05, 2007, Blogger Wannabegafapasta said...

Jose, muchísimas gracias por tu lisonjera opinión. Si al menos te has entretenido leyendo la crítica, me doy por satisfecho y por bien empleado el tiempo perdido en leer semejante novelucha.

Coincido contigo en que nadie nace apreciando RAYUELA o CIEN AÑOS DE SOLEDAD, y desde luego, siempre se traga alguno desprevenidamente best-sellers y bodrios varios. El problema no es leerlos, sino que muchas veces NO se da el paso de LA SOMBRA DEL VIENTO a LA MONTAÑA MÁGICA, y sobre todo, que se tiende a tomar el gusto propio (totalmente legítimo en cuanto preferencia particular) como baremo único que determina la calidad o no de una obra literaria, en detrimento de cualquier análisis (sea o no apasionado) objetivo y racional de un texto.

 
At 6:10 p. m., febrero 13, 2007, Anonymous You Meikmisic said...

Terrible, hilarante y descomunal crítica a éste Monumento a Los Mentecatos que es la Sombra del Viento. Estos dos posts deberían estar esculpidos en los muros de Editorial Planeta. Sensacional destripe y amojonamiento el que haces en éste estupendo blog.

Me ha encantado la contestación al anónimo, la referencia continua a los clásicos es sencillamente magistral.Enhorabuena!

 
At 8:10 p. m., febrero 22, 2007, Blogger La monaca di Monza said...

Solo por haberme reido tanto con tan estupenda crítica ha merecido la pena leer semejante bodrio.

 
At 9:09 p. m., abril 11, 2007, Anonymous Maxinquaye said...

A mí siempre me parecerá enormemente triste ver como hay gente que se dedica a contracriticar a alguien que tiene la osadía de razonar y exponer argumentos en contra de un fenómeno sin utilizar razonamiento alguno para replicar lo dicho y tan solo limitarse a atacar al crítico y no a la crítica. Eso demuestra una cosa: que se tiene razón.
A mí la sombra del viento no me parece tan terrible. Terrible me pareció El Código Da Vinci, que será muy entretenido y tiene cierta labor de investigación pero está escrito que da pena, es facilón y los personajes son los más rídiculos jamás existidos en unas páginas de papel. La Sombra del Viento aún tiene cierto encanto y no está tan pésimamente escrito. Pero sí, es un folletín y es el libro ideal para pazguatos, es el libro que lee la gente que no suele leer. Como es tan gordote, se lee con tanta facilidad y tiene tanto sentimentalismo hace que la gente se crean buenos lectores.

Pero en fin, que chapeau por la crítica. Dice verdades como puños y derrocha ingenio. Bravo por tí y por los que se atreven a opinar, aunque para los memos del mundo siempre serán escritores fracasados/amargados.

 
At 3:07 p. m., junio 07, 2007, Anonymous Anónimo said...

hola, soy edu.
antes de criticar la novela, por lo menos léetela entera o documentate bien. algunos de los nombres que se utilizan en la critica están mal, pues no se corresponden con los apellidos que se utiliza en el libro... y no dice al final del libro que fuese su nieto, sino su hijo, el que le acompaña al cementerio de los libros olvidados.
creo que es una crítica destructiva y no constructiva... y creo que debería dejar el recurso de la sátira, el sarcasmo y la ironía para maestros como Góngora, que al menos, creaba arte con sus escritos.
sobre gustos no ahi nada escrito, desde luego, y todo es respetable... pero no creo que esta crítica tenga respeto en absoluto.
mi opinión, un libro sobrecogedor, impactante, lleno de intriga y que te engancha desde el principio hasta el final... y para refutar esta opinión, sólo hay que mirar las CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS de "The Times" y decenas de críticas más a nivel mundial.
un saludo, desde la humilde opinión de un lector encantado.
edu.

 
At 11:34 p. m., junio 15, 2007, Anonymous Anónimo said...

He disfrutado más con esta crítica que con la novela en sí. A mí, personalmente,no me parece una gran historia. Tiene fragmentos desesperantes, increíbles, ridículos...
Y en cuanto a los anacronismos me gustaría saber si en 1955 había "pepitos de lomo" de los que el tal Fermín Romero de Torres devora unos cuantos durante la convalecencia de Daniel, casi al final de la novela. Lo de los sugus ya está claro....
Un saludo: Marisol

 
At 9:06 p. m., junio 21, 2007, Blogger Wannabegafapasta said...

Hola, Edu, y gracias por tomarte la molestia de postear aquí.

Tienes razón en que me he equivocado (algo que sólo pude apreciar después) en lo del nieto que no es nieto, sino hijo, y con el apellido de Nuria Monfort, que no es su apellido; si no los cambié fue, lo admito, por vagancia, pero bueno, al menos eso significa que sí me he leído la novela no una vez, sino otra más para percatarme de los fallos que tú y otros lectores me habíais indicado. No obstante, encuentro ridículo que insinúes que no me documento cuando el que comete anacronismos sin cuento es Ruiz Zafón, (aka CALENDAR MAN), metiendo televisores donde no los hay o haciendo que en plena España de los 50 un tranviario se desgañite dentro de su tranvía chillando que con Azaña se vivía mejor.

También me muestro de acuerdo en que debo dejar la ironía, la sátira y el sarcasmo para genios como Góngora, que hacen arte con sus escritos (por más que me resulte poco común que prefiera la frialdad satírica del cordobés en lugar de la mordacidad de Quevedo, la chispa de Lope, la sutileza de Cervantes, o el chafardeo de Moreto); y digo más, que la dejaré el mismo día que Ruiz Zafón guarde su mal tajada peñóla, cese de pergeñar noveluchas infumables y deje el arte del folletín a Dumas y el de la novelística a Eduardo Mendoza, barcelonés de pro (que no todos los ejemplos han de ser añosos y polvorientos).

En cuanto a lo del respeto que no le tengo a Zafón, por citar a Pedo Crespo, alcalde de Zalamea "la crianza, tenerla con quien la tenga"; así que malamente podré ser respetuoso con quien insulta mi inteligencia juntando tamaña colección de dislates como es esta novela de Ruiz Zafón, al que Dios no confunda (que ya bastante turbio anda, según escribe)

Remata, Sr. Edu, diciendo que "mi opinión, un libro sobrecogedor, impactante, lleno de intriga y que te engancha desde el principio hasta el final... y para refutar esta opinión, sólo hay que mirar las CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS de "The Times" y decenas de críticas más a nivel mundial." Obviando que la primera letra de la oración debe ir en mayúscula, y que, o bien falta la preposición "en" al principio de la misma, o el verbo "ser" entre las palabras "opinión" y "un" (futesas sin importancia, que el ser aficionado de Zafón todo se lo permite), diré yo que me parece fascinante que diga, Edu, que su opinión lisonjera en extremo, se ve "refutada" por las opiniones de THE TIMES. ¡Qué caballerosa su actitud, pues después de alabar el libro admite que entre quienes sostienen opinión contraria hay medios de mayor altura intelectual que usted mismo! Porque "contradecir, rebatir, impugnar con argumentos o razones lo que otros dicen" es lo que significa refutar, y si THE TIMES refuta su opinión, luego viene a apoyar la mía... a no ser que usted me diga luego que en realidad no sabía qué cosa significaba "refutar" cuando usó ese verbo, cosa que yo no toleraré que haga, porque sé que no lo diría tanto por encarecer una verdad patente como por la extremada fineza que en sus actos se trasluce, la misma que le lleva a darme argumentos con THE TIMES.

Sin más se despide un apasionado de usted, vencido por tanta urbanidad y cortesía como ha usado para conmigo.

 
At 9:32 p. m., junio 21, 2007, Blogger Wannabegafapasta said...

Marisol, al igual que a Edu, te agradezco que te hayas molestado en gastar unos pocos segundos de tu tiempo en dejar tu opinión aquí. Me alegra mucho que te hayas entretenido leyendo mi crítica, a pesar de los fallos que tiene (y que Edu ha tenido la amabilidad de recordar), aunque yo no creo que la novela tenga fragmentos "desesperantes, increibles, ridículos..."; desesperante, increíble y ridícula lo es TODA la novela.

Lamento, eso sí, no poder ayudarte sobre lo de los pepitos de lomo, si se llamaban o no así en aquella época, ya que el primer diccionario de la Real Academia en que se recoge el término es en el de 1984, pero es notoria la lentitud de la Real Academia Española de la Lengua a la hora de incorporar voces coloquiales a su Diccionario, y según la Wikipedia (fuente menos fiable) tiene su origen precisamente en los años 50 con lo cual andaría Zafón muy en el fiel de la balanza (aunque tal vez tendríamos que haber llamado al bocata Fermincito, vista la alegría con que se los zampa).
Así que por el momento, se lo perdonaremos al buenazo de Ruiz Zafón, ¿te parece bien, Marisol?

Un saludo.

 
At 1:51 p. m., agosto 08, 2007, Anonymous Anónimo said...

Hola!
no me he leido el libro porq ya me habían avisado que era un bodrio...
y después de leer tu crítica, por cierto, magistral, ni muchísimo menos lo voy a hacer...
Me he reido muchísimo con el post...me has alegrado la mañana...
Te seguiré...
Un saludo.
Dita.

 
At 1:20 p. m., agosto 15, 2007, Blogger Wannabegafapasta said...

Gracias a tí también, Dita, por postear tu opinión. Ahora mismo el blog está un poco muerto (mi natural vagancia y las vacaciones suponen una fuerza irresistible para mí :D ), pero en breve volveré a escribir alguna cosilla.

Espero leerte de nuevo por aquí. ¡Hasta lueguito!

 
At 7:00 p. m., agosto 27, 2007, Anonymous You Meikmisic said...

Jajajajajajajajajajaa! Sensacional el "refutamiento"

 
At 6:44 a. m., septiembre 05, 2007, Anonymous Spaiku said...

Yo, esta novela la dejé en la página once. Con tantas metáforas no entiendo nada, las hay en casi cada frase. La que hizo que me desesperara fue la siguiente:
"Una auténtica basílica de tinieblas yacía bajo una cúpula acuchillada por haces de luz que pendian desde lo alto."
Para empezar no sé como imaginarme lo de la cúpula acuchillada por haces de luz. Lo intento y me vienen a la cabeza escenas de videojuegos y anime en las que cuando algo es atravesado por rayos de luz, explota. Luego me di cuenta de que nada puede acuchillar algo si está "pendiendo de lo alto" y al leer que a daniel le asaltaba la idea de que tras la cubierta de cada uno de aquellos libros se abría un universo infinito por explorar y de qué, más allá de aquellos muros, el mundo dejaba pasar la vida en tardes de fútbol y seriales de rádio, satisfecho con ver hasta allí dónde alcanza su ombligo y poco más, lo mandé a la mierda.
Filosofada crítico-social típica de adolescentes escrita por un hombre de unos cincuenta años y puesta en boca de un niño de diez.
Joder! Es que el hijo puta no lee ni el pulgarcito?

 
At 1:14 a. m., septiembre 25, 2007, Blogger Plissken said...

"Refuto" lo dicho por ahí arriba: valió la pena sufrir 'La sombra del viento' para poder disfrutar esta megacrítica. A mí me empezó a alucinar cuando el bueno de Daniel rememora los fríos y solemnes pasillos del Escorial viviendo en la Barcelona de 1954, siendo hijo de librero (rojo). ¿Fue de excursión? ¿Los vió en la tele Telefunken? ¿Viaje astral?

Enhorabuena y por favor, escriba algo, que no puedo creer que haya encontrado a alguien más vago que yo en la Blogosfera, ese reducto de donnadies...

¡Saludos!

 
At 7:57 p. m., octubre 17, 2007, Anonymous Anónimo said...

Empece a leer este libro porque estaba entre los recomendados para hacer un comentario de texto en el colegio. Reconozco que al principio me dio mucha pereza ponerme a leer las 575 paginas, pero despues de leer los primeros capitulos me gusto mas.

Me ha parecido divertidisimo el resumen hecho a modo de sarcasmo, de todos los fallos del escritor. He de reconocer que me he reido y que razon no le falta, pero aun asi me parece un tanto desmesurada la satira que hace, hasta el punto de parecer grosero. Un escritor escribe un libro para exteriorizar sus ideas y obras que crea su propia cabeza. Sabe perfectamente que corre el riesgo de recibir criticas, pero tambien felicitaciones, asi que le invito a usted a que algun dia escriba un libro, comprendera entonces que no es una tarea facil. Respeto totalmente su opinion, ya que en eso se queda (como comprendera porque a usted no le haya gustado dudo que Zafon rectifique la novela), y le invito a que relea la novela y haga otro resumen, destacando en este los momentos de brillantez ( si usted es un hombre sensato supongo que algo encontrara...)


Por ultimo le invito a que se haga critico literario ( quizas ya lo sea)porque le aseguro que tendria futuro como el "critico mas temible".

Saludos de una humilde estudiante de 4º de ESO de Oviedo, que quizas no este a la altura de estas reflexiones tan sabias.

 
At 7:20 a. m., noviembre 06, 2007, Anonymous Anónimo said...

un saludo.
al critico: eres un capullo, pero me caes bien xD...
me ha encantado tu crítica. Me he reido muchissimo. La verdad me ha servido para recapitular y repasar la novela que acabo de terminar de leer. Parecia que prometía, y me habia dejado buen sabor de boca, pero si te fijas es una autentica mierda (con perdon)... Lo que pasa es que al ser tan rebuscada y contener tanta paja te despistas y no llegas a atar todo y asi no te das cuenta de la gran chapuza. Es un libro que sirve para que la gente que no lee mucho (yo incluido) se sienta culta y realizada. Pero si recapitulas todo el libro, por que aunque me había dejado buen sabor de boca sabía que no me lo querría leer nunca mas, te das cuenta, siento decirlo, que has perdido el tiempo. Animo la gente a no leerselo. Es mas, me arriegare y recomnedare uno que a mi si me gusto; La invención de morel (Bioy Casares)

 
At 5:34 a. m., noviembre 17, 2007, Anonymous Anónimo said...

Me encanto tu analisis! Asi debieran ser la mayoria de las criticas literarias, bien fundamentadas y con observaciones minuciosas de cada uno de los elementos de una "JOYA LITERARIA"
Me das una envidia pero de las buenas!
Supe desde un principio que no me gusto y deje el libro a la mitad, me estaba aburriendo sobremanera. Pero jamas seria capaz de analizarlo de la forma que lo has hecho, te felicito!
De verdad gracias a gente como tu recupero la fe en la humanidad, que bueno que todavia existe gente pensante y critica con cultura e inteligencia en este planeta.
Felicidades otra vez!
http://lamaga60-mentepolis.blogspot.com/

 
At 5:19 p. m., noviembre 23, 2007, Blogger Amparo said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
At 6:25 p. m., noviembre 23, 2007, Blogger Amparo said...

Me parece a mí que su criterio literario deja bastante que desear.

Primero se ensaña con el "narrador testigo" y etiqueta este hecho de "chapuza" (si tuviera una mínima idea de corrección de estilo sabría que, según se indica en el MELE, cuando se introduce una narración en tercera persona o un narrador elíptico puede utilizarse otro tipo de letra en un tamaño distinto para diferenciar, y al mismo tiempo destacar, la narración). Además, la narración descrita no aparece en cursiva (como usted dice), sino en letra reducida.

Segundo gazapo en cuestión: Usted ha entendido mal la función del Cementerio de los Libros Olvidados, no es (y cito textualmente) "un edificio completo dedicado a guardar tomitos que nadie quiere", sino más bien un refugio para libros que corrían peligro por cualquier motivo, un lugar que albergaba infinidad de libros, de todas las clases y tipos, sin distinción alguna.

Un pequeñito apunte sin importancia: ¡Qué bien emplea usted el sarcasmo! Sobre todo cuando hace referencia a "el libro dentro del libro" y compara este pequeño guiño o alusión al título del original con el ficticio. Se mofa de la genial idea del autor, pero, ¿no se ha parado a pensar que a lo mejor la intención del señor Ruíz Zafón no era emular a Cervantes o a Mateo Alemán? Y por cierto, el Don Juan de Zorrilla será una tortura cruel para usted, no generalice, por favor.

A continuación procederé a señalar ciertos errores o incoherencias que he detectado en su argumentación:

Daniel Sempere no le regala el libro al padre de Clara, más bien porque no existe tal padre (en todo caso sería a su tío), puesto que murió a manos del inspector Fumero. Se lo regaló a la mismísima Clara (porque a ella le encantaba y él estaba hasta las trancas). A ver si prestamos un poco más de atención al argumento, que empiezo a pensar que está hablando de otra novela. Seguidamente afirma que esto es un "brillante juego de lógica" por parte del autor, pero pienso que aquí la única lógica que brilla es la suya, y por su ausencia. Y, por cierto, un dato que quizás le parecerá importante: los ciegos tocan el piano de oído. Si bien pueden leer, también pueden tocar el piano, y cualquier otro instrumento.

Cuanto más leo su "crítica", más me doy cuenta de que confunde muchos conceptos y datos importantes del argumento, otro fallo más que le he "cazado" es que Daniel tiene 10 años en el prólogo, y no 12, y a su amigo Tomás lo ve a diario puesto que son compañeros de clase, lo que pasa es que ya no quedan con tanta frecuencia. Esto no hace falta decirlo porque va implícito en el relato y se sobreentiende. Parece que hay que explicárselo todo a pies juntillas y que se distrae con facilidad puesto que está demasiado preocupado buscando errores.

Otro dato: Nuria e Isaac sí que se hablan, su relación se había deteriorado pero se veían una vez al mes por lo menos.
Es apabullante su falta de destreza a la hora de seguir la trama: Nuria no le da la información a Daniel a la primera de cambio, es más, LE MIENTE, y encima (y esto sí que da a entender que usted, más que leerse la novela se la han contado) no le da ninguna dirección sobre el padre de Carax. Dicha dirección la encuentra Daniel a partir de la famosa foto de la sombrerería Fortuny que deja Fumero en el mostrador de la librería Sempere.

El padre de Carax no sabía que se casaba con una mujer embarazada.

Cuenta usted los hechos de una forma tan ridícula que banaliza el relato. Ya que critica, profundice en los personajes y en las circunstancias que los lleva a actuar de una forma u otra (así entenderá mejor sus reacciones y comportamientos).

En ningún momento se deja constancia de que las vidas de Daniel y Carax sean o se pretende que sean analógicas, pero bien es cierto que están unidos por tres puntos fuertes: La pasión por la lectura, la posesión de la Montblanc que perteneció a Víctor Hugo, y el hecho de que ambos se enamoren de la mujer equivocada. Digo yo que son nexos de unión irreprochables.

Nuria no escribe sus memorias en el plazo de dos días, pasa al menos un mes redactándolas.

Miquel Moliner le pubica las novelas a Carax porque es su mejor amigo de la infancia, no porque se "siente culpable de no sé qué". Y sacrifica su vida en el tiroteo porque le queda menos de un mes de vida ya que sufre una enfermedad mortal. Si cuenta las cosas, cuéntelas enteras y bien, no deje la verdad a medias...

Julián Carax decide quemar toda su obra porque reniega de sí mismo, siente rabia y vergüenza de todas las novelas que dedicó a su amada Penélope y que ésta nunca llegó a leer porque, evidentemente, estaba muerta. Teniendo en cuenta que es la única mujer de su vida, su gran amor, y que llevaba AÑOS esperándola, es normal tal reacción cuando descubre que está muerta. Asimismo Carax habita en el palacete de los Aldaya porque es allí donde vivió sus mejores momentos con su amada, además de que también está allí para velar la tumba de Pe y la del hijo de ambos. Y Fumero llega al palacete no gracias al Espíritu Santo, sino porque se dedica a seguir los pasos de Daniel, querido Watson.

Finalmente, Daniel no lleva a su nieto al Cementerio de los Libros Olvidados, sino que lleva a su propio hijo, Julián. Nadie dice que sea anciano, sino que se afirma que ya es adulto (pelo cano no siempre es sinónimo de vejez), y que yo sepa tampoco hay constancia alguna de que en el libro se diga que tienen nietos...

En fin, que así podría pasarme la tarde entera.
Ha hecho una completa chapuza al criticar (si se puede utilizar esta palabra para designar lo que hace) esta obra literaria tan genuina y emotiva. Está claro que nunca llueve a gusto de todos, pero, le aconsejo que la próxima vez que se dedique a destripar un libro se informe más y mejor, pues así lo único que consigue es dar mala fama al libro y empobrecerlo.
Si no supiera que todo esto forma parte de un excelente guión, pensaría que usted es el mismísimo Laín Coubert pretendiendo destrozar la obra culminante de Carax: "La sombra del Viento".

 
At 7:48 p. m., abril 21, 2008, Blogger Lucinda said...

¡Dios, lo que me he reído! Pensaba que era de las pocas que tras leer ese bodrio había pensado que el nivel medio en España había caído en picado por alabar semejante truño, pero veo que no estoy equivocada.

¡Mil veces enhorabuena!

 
At 10:43 a. m., octubre 17, 2008, Anonymous Anónimo said...

Ahora sí que me he leido tu critica hasta el final (he dejado otro comentario en tu critica parte 1)...¡que bueno!,me he reido mucho.

Algun listillo escandalizado pensara « podeis decir lo que querais el hecho es que habeis ido hasta el final del libro «. Pues sí, es cierto, me he tragado todo el culebron ,hasta el momento tremendamente dramatico en que antes de desmayarse Daniel ,en una habitacion cerrada, ve la escena final del increible Hulk arrastrando al miserable Fumero por el pasillo,y arrojarle al jardin ,ve como « sus rodillas golpeaban los escalones de marmol y la nieve le escupia en el rostro » y como ¡¡Julian-Hulk ensarta al maldito en una mano de piedra !!…me deja sin palabras ,mas vale reir…os recuerdo que ademas se supone que es de noche y no se ve ni papa(al menos que gracias al resplendor de la nieve se pueda ver todo eso, ¡¡aaaahh por eso nevaba, que listo es usted Don Carlos !!) ,si algun arquitecto es capaz de dibujar la estancia donde se desploma Daniel con respecto al jardin y la estatua del angel donde termina ensartado el funesto Fumero (fu-fu, ja-ja),para que Daniel pueda ver y describir todo eso,desde luego sera un genio.
Pues sí, me lo he leido de cabo a rabo ,todo ,hasta el epilogo 1 ,2 y 3.Y es que , respondere al listillo, la fascinacion por la tonteria y la mediocridad tiene morbo.¿Sere yo mediocre y morbosa ya que segun Don Carlos si lo he entendido bien un libro es « el espejo de lo que uno lleva dentro » ?(o algo asi), un cuestionamiento filosofico de alto vuelo , menuda mamarachada.Y es que cuando un libro es malo, es malo.En mi caso el libro se convirtio rapidamente en un relato comico ,alguna que otra vez hasta me rei de buena gana con las salidas de Fermin (unico personaje entrañable (menos cuando a el tambien se le suelta la pedorreta verbal (¿quien habla Don Anacleto o Fermin ?))entre la galeria de caricaturas o personajes sin consistencia.Quien seria capaz de dar la edad de Nuria por ejemplo ¿30,40,60 ? es que yo ya me pierdo con tanto va y ven, de decir si es rubia, morena (¡ah si es verdad tiene el pelo blanco se me olvidaba !), guapa, fea ?…¿Y que me decis de la verborrea de Don Anacleto ?, menudo empacho.
Acordaos cuando suelta sin aliento lo acontecido al desgraciado Federico, luego como si nada cada uno vuelve a sus tareas despues que el padre de Daniel consuele al niñato con una palmadita en la espalda,(¿o una caricia en la mejilla ?) :pobrecito no ha sido tu culpa, no podias saber que la amenaza de dias anteriores del inspector Fumero que tan malvado es podria cumplirse.Y se queda tan ancho soñando como un bobalicon con su Bea. JA.
Tambien dire que de esperanza vive el hombre.Hasta el final del libro me preguntaba ¿sera posible,no habrá algo que pueda salvar el relato ?Y es que a pesar de todo lo dicho,no es que ponga en duda las capacidades de escritor de Carlos Ruiz Zafon, simplemente el guion no vale gran cosa y se podria resumir en cuatro lineas…lo demas no es mas que un bordado « entrerrenglonado ».Con un poco de esto y un poco de lo otro engaña al lector « adulto » pero lo dicho ,a mi parecer es una novela para adolescentes que con Harry Potter ni color (en su genero).Por lo menos J.K.Rowling no engaña a nadie.
Dire hasta que creo que al mismo autor le sorprende el exito de su engaño.El morbo me ha empujado hasta leer las primeras lineas de su nueva novela »El juego del angel » en su web :
« Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta
unas monedas o un elogio a cambio de una
historia. Nunca olvida la primera vez que siente
el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si
consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño
de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza,
un plato caliente al final del día y lo que más anhela:
su nombre impreso en un miserable pedazo de papel
que seguramente vivirá más que él. »

Otra pregunta del listillo ¿Por qué perder el tiempo escribiendo sobre algo que os parece tan mediocre ?
Y yo dire que ,es que despues de estrujarse uno el cerebro como un limon por intentar paliar a las inverosimilitudes del autor,le deja a uno apabullado y atolondrado hasta que su cerebro recupera su esponjosidad normal (acabo de terminar el libro, dentro de un par de dias ni me acuerdo).
¡Enfin, salud y buenos alimentos amigo lector !

 
At 4:07 p. m., octubre 17, 2008, Anonymous Anónimo said...

¡¡¡Buenísimo!!! ¿y lo del final de Ricardo Aldaya comido por los tiburones cual el Capitan Garfio? es para partirse de risa, pero aunque el autor salvara su relato al final diciendo
"¿Qué,os lo habiais creido?" como si fuera un chiste, seria un chiste pésimo.Tiene gracia porque precisamente va en serio.

 
At 9:40 a. m., octubre 19, 2008, Anonymous Anónimo said...

¡Mil gracias por tu crítica hilarante y los comentarios que desata¡todavía tengo lágrimas en los ojos de tanto reir
La verdad es que yo pasé un buen rato y varias horas en vela por la noche atrapada por la historia, aunque llegase a irritarme sumamente (de acuerdo con la « verborrea » de Anacleto, ¡ que tortura !, ya se le podría poner el nombre de « Anacletismo » ¡socorro !)pero lo cierto es que me pasó como al lector comentarios mas arriba, pensandolo mejor…los cabos sueltos se convirtieron en cuerdas gruesas de esas para amarrar los buques. ¡que alivio saber que no soy una extraterrestre por no sentir tanta tierna conmocion !
¿Para cuando la adaptacion cinematográfica ?, las chapuzas cronológicas y de testimonios de unos u otros se notarían menos por eso de la omnisciencia de la cámara situando al espectador en la intimidad de lo que nadie lógicamente puede ver o oir ,porque lo que está claro es que , además de sujetar la cámara,¡el que ve su propia novela en pantalla Telefunken es el mismo Zafón!

 
At 4:40 a. m., diciembre 29, 2010, Anonymous souless said...

Sé que ha pasado muuuucho tiempo desde el último comentario, pero debo decir algo...
En realidad me faltan unas cincuenta páginas creo, para acabar el libro...
Me levanté indignada cuando después de aguantar algunos errores y algunas partes enredadas e incoherentes, sale con que Bogotá es en Venezuela, lo cuál me hace dudar de la capacidad del escritor de comprobar al menos la veracidad de los datos que utiliza...
Igual lo voy a terminar, porque no quiero quedarme sin ese final que has descrito...
Pero quiero agradecerte esa manera tan peculiar de describir un libro, porque en muchas cosas es lo que yo he sentido, aunque también debo reconocer que hay algunas frases de este libro que me han llegado al alma y me han gustado...
En general es de esos libros que viajan sin gloria alguna, pero que igual leo y conservo en mi biblioteca porque no discrimino, leo de todo, porque me entretiene y me divierte... un saludo!

 

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